Televisión

Fraude en las votaciones de concursos televisivos

La mejor garantía de que no haya fraude en la votaciones de un concurso de televisión es que se produzca mucha participación. A más votos menos posibilidades hay de que triunfe un intento de ‘trolleo’. Por el contrario, la manipulación es relativamente sencilla si la participación es baja. Son absurdas las conjeturas de una posible iniciativa de ForoCoches (el más populoso foro de Internet en nuestro país, que sobrevive a la migración de los usuarios a otras herramientas de comunicación, particularmente las redes sociales) para salvar a un concursante de Operación Triunfo. El éxito del regreso de ese talent show a nuestra televisión tiene un indicador especialmente importante: se trata de la altísima participación que están registrando sus votaciones, tanto para elegir al concursante favorito como para salvar a uno de los dos nominados que cada semana se enfrentan a su salida de la academia.

Cepeda

Anoche fue expulsado finalmente Luis Cepeda, un cantante con prometedor futuro que no ha sido bien tratado por parte de la audiencia aunque haya logrado superar cuatro nominaciones consecutivas. Muchos pensaban que merecía quedarse menos que aquellos compañeros a los que iba superando semana tras semana, lo cual fue promovido por un jurado no siempre amable con él (aunque es lo habitual con la mayoría de concursantes). Ese jurado le hizo algunos feos, llegando a negarse a comentar una de sus actuaciones, lo cual no está justificado en ningún caso y tampoco se correspondía en absoluto con la calidad de sus actuaciones. No tardaron en llegar los comentarios sobre el posible apoyo del popular foro especializado en este tipo de acciones que promueven votaciones masivas en concursos de televisión. Comentarios apoyados en varias conversaciones abiertas sobre el tema en el propio foro.

La votación que puso a Cepeda finalmente en la calle contó con unos 9 millones de votos. Con esa masiva participación es casi imposible cualquier tipo de manipulación que pueda ser considerada fraudulenta. Nada pudo evitar su expulsión de igual forma que no le había hecho superar las anteriores nominaciones. Hay métodos para minimizar en lo posible el fraude, pero ninguno ofrece las garantías que un buen puñado de votos, y en esta ocasión se puedan contabilizar por millones. Contra eso no hay ‘trolleo’ que valga. La combinación de un buen sistema que proteja del fraude las votaciones y la alta participación garantiza un resultado que nos puede parecer más o menos justo de acuerdo con nuestros gustos o preferencias, pero que en todo caso refleja los de la mayoría.

Para evitar sospechas de manipulación por parte del programa también conviene no cometer errores como el mostrado por un realizador del programa en su cuenta de Instagram: la foto de un control de realización donde se puede apreciar un nota de quita y pon con un mensaje en el que se desea la expulsión de Cepeda, lo cual está acompañado de un dibujo grosero y ofensivo no tanto para el concursante como para su legión de seguidores. Es un error cometido de forma personal por un trabajador del programa, pero compromete su reputación.

Precedentes

En ocasiones anteriores tal vez pudo triunfar el intento de fraude, aunque es posible que contase también con el apoyo de una parte de la audiencia poco dada a resistir la tentación de tomarse a burla este tipo de votaciones. Así sucedió con la participación del Chikilicuatre en Eurovisión. El personaje interpretado por el actor David Fernández, un argentino que tocaba una guitarra de juguete y era acompañado por dos bailarinas (Disco y Gráfica) con problemas para mantener la verticalidad, fue impulsado por Andreu Buenafuente y se ganó las simpatías de muchos espectadores. No creo que hubiera sido posible su elección para ir al festival sin el apoyo de un importante grupo de espectadores, es posible que en su mayoría seguidores habituales de los programas del creador de la productora El Terrat. Esta sería la otra fórmula mágica para evitar la manipulación de las votaciones.

No estamos hablando de soluciones fáciles en ningún caso. Cuesta mucho lograr un grado de compromiso tan alto como el que genera el actual Operación Triunfo o una complicidad como la que acompañó a Chikilicuatre. Por eso conviene proteger las votaciones. John Cobra, personaje procedente de un mundo marginal que aspiraba a hacer carrera como cantante y tener un Ferrari en la puerta de su casa, logró llegar a la fase final de clasificación para el festival de Eurovisión. Una suma de despropósitos no solo hacían esto posible sino que le permitieron dirigir gestos obscenos a la audiencia que le abucheaba en el prime-time de la primera cadena pública. Además, encontró la insólita respuesta de la presentadora, una Anne Igartiburu poco preparada para un directo como ese que llamaba “cariño” a John Cobra mientras él seguía meneando sus partes con ambas manos. Por suerte, el ‘trolleo’ de ForoCoches no pudo llevarle más lejos.

También se sospechó de la participación del foro mencionado en el triunfo de El Tekila en la segunda edición de la versión española del programa Got Talent. En este caso el grupo Mediaset respondió explicando la limitación existente de 5 votos por IP y ofreció un dato importantísimo para entender lo sucedido. Me refiero al número de votos recibido por cada uno de los tres finalistas. El Tekila había ganado con 33.179 votos frente a sus dos oponentes, que obtuvieron 25.627 y 13.860 votos.

¿Pudo ForoCoches hacer ganador a este bailarín algo esperpéntico? En caso de respuesta afirmativa sería posible precisamente por haberse producido un volúmen de votos no demasiado abultado. No faltaban a la razón los responsables de Mediaset cuando negaban que se hubieran “registrado anomalías” en las votaciones. Técnicamente es imposible de detectar que un grupo no demasiado numeroso decida desconectar sus routers cada cinco votos durante el plazo que duren las votaciones. Ese puñado de personas pueden falsificar el resultado de las votaciones sin necesidad de que nada falle. Lo que falla es el sistema ideado para votar, tan vulnerable si hay poca participación como válido si un participante logra una gran complicidad con el espectador. Si no se dan las condiciones ya explicadas basta con el esfuerzo coordinado de algunos espectadores para que la votación resulte legal, pero fraudulenta.

El mejor sistema

Como casi todo está inventado es recomendable que los programas y canales que utilicen el voto popular en sus realities o talent shows afinen el procedimiento para hacerlo lo más inviolable posible en el caso de que no se den las dos condiciones que hacen innecesaria la aplicación de medida alguna. El problema se agrava cuando las votaciones son gratuitas, por razones obvias. En principio sería igual de fácil manipular votaciones de pago o gratuitas, pero en el caso de aquellas sale más caro. Los americanos de NBC han inventado una votación híbrida: cuesta dinero, pero tiene recompensa. Se trata de votar por un concursante de The Voice (La Voz) comprando en iTunes una de las canciones que interpreta en el programa. Por su parte, en Italia llevan años combinando ambos tipos de votaciones, y han puesto en funcionamiento un sistema particularmente ingenioso de votación gratuita.

Tanto en Grande Fratello (Gran Hermano) como en L’Isola dei Famosi (Supervivientes) se vota pagando con los métodos tradicionales (SMS, teléfono y aplicaciones). La innovación está en la votación gratuita, que depende de las redes sociales. Se vota mediante Facebook Messenger o DM (mensaje directo) en Twitter. Para proteger el voto se pide validar el usuario mediante un SMS en el que se debe mandar su nombre en la red correspondiente. Solo se paga este primer mensaje, y si el usuario es validado se puede votar mandando mensajes privados con el nombre del concursante elegido. El uso de bots (robots programados para votar, en este caso) se dificulta asociando el usuario en la red social correspondiente con un número de teléfono.

La votación gratuita en Operación Triunfo a través de la aplicación para smart phones también obliga a asociar el usuario a nuestra cuenta en una red social, pero eso tan solo no logra evitar con tanta efectividad que se usen bots. Es cierto que lo dificulta porque exige el molesto ejercicio de cerrar la sesión e ingresar de nuevo para votar. El ejemplo italiano es mucho más efectivo. Además, combina el ingenioso sistema descrito con una limitación de entre 5 y 10 votos al día con un máximo de 50 a la semana. En algunos realities españoles el límite es de 200 votos al día por terminal, lo cual facilita el intento de fraude.

Conclusiones

La protección ideal de las votaciones no depende tanto del sistema elegido como de conseguir el compromiso y complicidad del espectador. No obstante, por si esto no se produjera conviene evitar votaciones gratuitas por formularios web. Mejor dejar esta opción a encuestas y otras posibles participaciones de las que no dependa el ganador de un programa que ven millones de personas. Cuando de votar se trata nada como validar un usuario en Facebook o Twitter y asociarlo a un número de teléfono. Este método, que requiere de un solo SMS previo, es suficientemente seguro para garantizar que las votaciones están libres de cualquier sospecha de fraude. Sobre todo si se limita el número de votos en el periodo disponible. De momento parece un buen sistema, y si aún así persisten las sospechas de ‘trolleo’ habrá que seguir pensando en nuevas fórmulas cada vez más imaginativas.

David Cano es creador y editor de laGatera, fundador e impulsor de Atomible, autor del blog El Gato encerrado en telecinco.es, además de colaborar en el programa MorninGlory en Radioset y BeMad. Realiza labores de analista de social media y bloguero freelance.

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