Televisión

Magia en la televisión, una apuesta no tan complicada

El fracaso de ‘Por arte de magia’ nos hace recordar ‘Nada x aquí’, última apuesta acertada en este género televisivo.

Ahora que Antena 3 ha decidido suspender la emisión del programa Por arte de magia es el momento ideal para recordar Nada x aquí, programa de Cuatro dedicado a la magia que acertó bastante más en su planteamiento, según yo lo veo. El programa de Cuatro tuvo tres temporadas y también estaban ahí Jorge Blass, Luis Piedrahíta, Yunque y hasta el imprescindible Juan Tamariz, tal vez el mago que más televisión ha hecho en nuestro país. Hay otras coincidencias, como la experiencia de sacar la magia a la calle, una de las modalidades fijas en el fenecido programa de Antena 3. Pero son bastantes más las diferencias que las coincidencias entre ambos formatos.

La sencillez y falta de pretensiones era una de las grandes bazas de ‘Nada x aquí’, además de la cercanía en la mayoría de sus trucos

El principal acierto de ‘Nada x aquí’ fue la sencillez de su planteamiento. Cuatro o cinco magos que aparecían en el plató a bordo de una furgoneta y se dedicaban a lo suyo, que es hacer juegos de magia. Cada uno iba por su lado, actuando en ocasiones en plató aunque la mayoría de los trucos eran realizados en plena calle, grabando sin cortes y con la gente rodeando al mago. Además, había el aliciente de magos invitados que venían al programa o bien recibían la visita de los magos del programa en el lugar del mundo donde estuvieran triunfando, ya fuera Las Vegas o cualquier convención de magos importante. También llamó la atención la fusión de formatos entre la magia y la cámara oculta, todo un acierto. Y luego estaba el archivo visual de Juan Tamariz, ilustrando al espectador sobre la historia de la magia. Un menú perfecto para todos los públicos, más o menos aficionados a la prestidigitación.

En ‘Nada x aquí’ se practicaba mucho la magia de cerca, con objetos de pequeño tamaño, a menudo de uso común en nuestras vidas. También demostraron ser expertos en lo que René Lavand bautizó como «lentidigitación», o magia ejecutada de forma lenta y parsimoniosa. Con una sola mano (y 85 años), Lavand mezcla trucos con poesía de forma realmente mágica, haciendo trascender el término más de lo que nunca he visto. La clave de ese programa era hacer una magia sencilla de increíbles resultados, lo cual incrementa la sorpresa en el espectador. Que David Copperfield proponga hacer desaparecer un avión sorprende y maravilla, pero no deja de ser algo previsible.

Supongo que la propuesta del programa de Cuatro al que me estoy refiriendo estaba condicionada por lo limitado de su presupuesto, pero fue precisamente su sencillez lo que consiguió hacerlo brillar. La sencillez y la cercanía, así como la casi nula sospecha por parte del espectador. La distancia que impone el medio se reduce drásticamente cuando vemos a gente de la calle, público no elegido previamente, quedándose con la boca abierta después de haber presenciado el truco alrededor del mago, a escasos centímetros de sus manos.

Por arte de magia

En ‘Por arte de magia’ no han sabido aprovechar la experiencia de las tres temporadas que tuvo el programa en Reino Unido

No beneficia a ‘Por arte de magia’ que sea un programa grabado, pero también lo era la primera temporada de ‘Magicians’, formato original inglés emitido por la BBC (y que contó con Luis de Matos, uno de los magos de la versión española, en su primera temporada). Allí el programa tuvo suficiente éxito como para firmar dos temporadas más, experiencia que aprovecharon para corregir y mejorar sus puntos flacos. Craso error traerlo a España ahora sin haber aprovechado ese conocimiento. En directo y con la participación interactiva del espectador mediante el voto, tal vez hubiera corrido mejor suerte. No vale cargarle las culpas al canal competidor, menos si se presenta una apuesta sabiendo que ha de competir con un peso pesado. En ese caso conviene apostar fuerte, o las posibilidades de éxito se reducen a lo anecdótico.

Aunque la principal diferencia entre los dos programas que estoy comparando es esa frescura que consiguió el formato de Notro TV y le ha faltado a ‘Por arte de magia’. Tanto la presentadora (Anna Simón en su peor experiencia televisiva) como el jurado (e incluso los famosos participantes) parecían depender excesivamente de un guión. Además, tampoco se puede decir que fuera un guión demasiado ingenioso. Si a este formato le quitamos el factor concurso con famosos (y, por consiguiente, el jurado) y reducimos hasta hacer desaparecer prácticamente la labor de la presentadora (que podría asumir uno de los magos), nos quedamos con un programa de magia sin complicaciones. O sea, con ‘Nada x aquí’.

David Cano es creador y editor de laGatera, fundador e impulsor de Atomible, autor del blog El Gato encerrado en telecinco.es, además de colaborar en el programa MorninGlory en Radioset y BeMad. Realiza labores de analista de social media y bloguero freelance.

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