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Armstrong y el compromiso de los medios con la verdad

Armstrong

Armstrong tenía una vida de cuento de hadas. Ganador de siete títulos del Tour de Francia, se codeaba con Bush en la Casa Blanca o Sarkozy en el Palacio del Elíseo. Su círculo íntimo era el de las grandes estrellas de Hollywood, estuvo casado con la cantante Sheryl Crow y aspiraba a convertirse en gobernador de Texas. Todo lo que tocaba se convertía en oro, como esa iniciativa de la fundación que creó tras serle detectado un cáncer de testículos consistente en comercializar unas pulseras de latex amarillo de las que se llegaron a vender más de 80 millones (una la compré yo). Su fortuna puede ascender a 96 millones de euros, fruto de una exitosa carrera deportiva y los jugosos contratos publicitarios consecuencia de esta, como el que tuvo con la marca de ropa deportiva Nike.

¿Por qué los medios protegieron a Armstrong durante tanto tiempo?

Nike toma su nombre de la diosa griega Niké y su isotipo se inspira en una de sus alas. Niké es Victoria en la mitología romana, símbolo de la velocidad y la buena suerte. Armstrong fue un ciclista veloz, el más regularmente veloz de todos los tiempos. Pero su suerte se quebró cuando la UCI (Unión Ciclista Internacional) ratificaba la sentencia en su contra de la USADA (U.S. Anti-Doping Agency) y le desposeía de sus siete medallas, mancillando la memoria de quien podría haber pasado a la historia como un extraordinario deportista en lugar de un grandísimo tramposo. Pero, ¿por qué los medios le protegieron durante tanto tiempo? ¿Por qué tuvo que ser desde las redes sociales y blogs firmados por desconocidos donde se dijo la verdad sobre este caso y otros similares? Tengo la fundada sospecha de que a casi nadie le interesaba la caída del mito Armstrong. Al menos desde los medios más poderosos y tradicionales.

He de advertir que sobre este tema tengo más preguntas que respuestas. No obstante, hay cosas que veo meridianamente claras. Por ejemplo, que Nike no deseaba en absoluto ver a Armstrong caído porque con él quedaría un poco por los suelos el ala de la dios griega y su prestigio de marca. También entiendo las presuntas presiones de Sarkozy evitando que se tocase al héroe que había logrado popularizar el Tour en USA y, además, entre ‘la crème de la crème’ del artisteo. No cabe ninguna duda de que para el presidente de la República Francesa mucho mejor exhibir la fotografía con el héroe en palacio que estar obligado a guardar esa misma instantánea en un cajón.

Que al deportista sospechoso de formar parte de una poderosa red de dopaje le guarden las espaldas políticos y marcas comerciales parece algo normal. Al menos está dentro de lo que cabía esperar. Ahora bien, ¿por qué la connivencia de los medios? David Carr lo señalaba con acierto en el New York Times:

En su mayoría, los periodistas que parecían saber más sobre ciclismo profesional no dijeron lo más mínimo.

¿Es simplemente porque no querían acabar con una increíble historia? ¿De verdad podemos creer que estaban procurando mantener la leyenda del deportista que tras un cáncer vuelve a pelear por conseguir nuevos triunfos encima de una bicicleta? ¿No hay más?

El que fuera redactor jefe de la revista Bicycling reconoce haber trabajado bajo la presión de perder anunciantes si levantaban el ‘pacto de silencio’ del mundo de la bicicleta en torno a este caso. Una auténtica omertá impuesta por quien tenía una influencia a lo Corleone, según este periodista, y no es otro que Lance Armstrong. Lo explica así:

A través de sus diversos acuerdos de patrocinio podía hacer que un anunciante abandonase nuestras páginas con el mismo gesto de un jinete con el codo para impedir que otro le supere. Cascos, gafas de sol, ruedas, bicicletas, todos los anuncios de estas empresas eran el alma de la revista, el que paga mi salario y el de mi equipo. Si no podíamos ganar dinero durante los años de auge, ¿cuando íbamos a poder?

La presión publicitaria parece suficientemente importante por sí sola, pero sospecho que hay más. El miedo de ir contra el poderoso es evidente. Tal vez el miedo a cerrarse las puertas de un entorno vital para un medio que vive de hablar sobre un deporte relativamente minoritario. ¿Y los medios grandes? ¿También tienen miedo? A veces me parece que sin autorización de altos directivos es imposible que un profesional pueda ir con el paso cambiado. No sé si hoy en día sería posible que surgieran periodistas como Woodward y Bernstein destapando un nuevo Watergate. No sin el encargo previo de los amos del medio. Mucho menos en nuestro país.

No estoy especialmente interesado en el deporte, aunque he sido oyente radiofónico de programas deportivos durante años, tal vez porque sí me resulta interesante su análisis como fenómeno de masas. Durante varias temporadas seguí las espectaculares retransmisiones de la Vuelta a España, el Tour de Francia o el Giro de Italia. En ese tiempo llegaron las primeras acometidas de las autoridades contra el dopaje, mucho antes de que se comenzase a sospechar nada sobre la existencia de una auténtica red organizada investigando el uso de sofisticados recursos médicos y químicos para burlar los controles, mientras extendían repulsivas prácticas como aquella del lavado de la sangre, que da grima tan solo de pensarlo.

¿Cuál era la reacción de las radios ante los registros de los Carabinieri y las pruebas de orina realizadas en horario nocturno en los hoteles de concentración de equipos participantes en el Giro? Pues de indignación y rechazo frontal. Confundieron quienes eran los buenos y los malos de esa película. Posiblemente tenían miedo a cambiar el paso, molestar a los poderosos y hacer perder contratos publicitarios a sus medios. También es posible que temiesen perder influencia como profesionales en el sector, que les podría cerrar el acceso facilmente. E incluso puede que intentaran evitar a toda costa no ser enviados el siguiente año a pasar unas semanas dando vueltas por el país transalpino, viviendo en primera línea el espectáculo de las dos ruedas empujadas por pedales.

Muchos periodistas pusieron el grito en el cielo por lo que veían como una persecución fatal

Tal vez sea excesivo decir que esto convierte a tales profesionales periodistas en cómplices de Armstrong y compañía. El ciclista bien podría haber obrado igual sin contar con tan generosa colaboración, por lo que no hay relación alguna de dependencia entre su delito y quienes lo trataron de ocultar durante tanto tiempo. Ya empecé diciendo que no fueron solo los medios, también hubo el intento bastante activo de evitar la caída del mito por parte de marcas punteras y políticos muy importantes. Lo que más me llama la atención es que no solamente guardaban silencio sino que pusieron el grito en el cielo por lo que veían como una persecución fatal. Pero no era tal. La justicia y fuerzas de seguridad en Italia o en Francia pretendían hacer el trabajo que le correspondía a una UCI que entre hacer caso a la gendarmería francesa o plegarse a las presiones del presidente de la República está claro que se decantaron por lo segundo.

Todavía recuerdo algunos insultos recibidos cuando un día dije en Twitter que Contador posiblemente no era menos tramposo que Armstrong. E imposible olvidar las soflamas incendiarias de García y de la Morena (indistintamente) protestando porque un ciclista profesional que está compitiendo al máximo nivel en una carrera por etapas no pueda medicarse si padece un catarro o está con diarrea. Pero claro, todos sabemos que ciertos fármacos pueden tomarse para obtener beneficios de rendimiento y enmascararlo en una enfermedad. Y hasta si no fuera así, los efectos beneficiosos de tal fármaco sobre el corredor enfermo perjudicarían igualmente a sus competidores, en potencial desigualdad de condiciones.

Si el corredor tiene catarro o una diarrea, igual debe abandonar la competición y esperar a otro momento en que le sonría la fortuna. Insisto que se trata de alta competición, y todos deben tener las mismas oportunidades. El corredor que se dopa es un tramposo que está alterando la competición. Esta tan claro que nunca entenderé por qué tanta complacencia con el esforzado deportista y sus achaques, mientras no se le defendía de la corrupción que supone el dopaje.

El hecho de que fueran blogs pequeños y usuarios de Twitter quienes no tuvieran miedo a contar la verdad, entre otras cosas porque no estaban en deuda con los anunciantes o los poderes del deporte, abona la teoría de la «democratización de los contenidos» y sus efectos beneficiosos para el conjunto de la sociedad. No quiere decir que los blogs o el (mal llamado) «periodismo ciudadano» puedan sustituir a los medios tradicionales, pero no hay duda de que son una valiosa aportación al ecosistema periodístico.

Pat McQuaid, presidente de la UCI, sentenció duramente al tramposo Armstrong:

Lance Armstrong no tiene lugar en el ciclismo, mejor que se le olvide.

De acuerdo con McQuaid, solo que en mi memoria más que el recuerdo del tramposo perdurará el de quienes le protegieron desde las radios, los diarios y otros medios.

Enlace recomendado:

Lance Armstrong shows why the disruption in journalism matters

David Cano es creador y editor de laGatera, fundador e impulsor de Atomible, autor del blog El Gato encerrado en telecinco.es, además de colaborar en el programa MorninGlory en Radioset y BeMad. Realiza labores de analista de social media y bloguero freelance.

  • La verdad que la reflexión es muy interesante. Antes de nada, me acuerdo de una anécdota un poco desagradable que a un ciclista le obligaron a hacer un control anti-doping, el mismo día que enterraba a su hijo…Me estoy acordando de Jose María García que en su momento bien que le dedicaba loas a Miguel Indurain e incluso recuerdo un día con su programa que empezó con una entrevista a Miguel Indurain, y en noviembre del año pasado, en un programa de la 10, creo, dijo esto de Indurain: «creo que Indurain se dopó en sus 2 ultimos Tours». Su teoría quedaría demostrada al retirarse Indurain en el momento en que empezaron los dopajes por EPO, y que al medico del equipo Sabino Padilla se le conocía por Sabino Pastillas…» y pregunto yo ¿por qué no lo dijo en su momento, y ahora empieza a despotricar?

    http://ecodiario.eleconomista.es/interstitial/volver/ing_19jul2012/deportes/noticias/2675532/12/10/Jose-Maria-Garcia-insinua-que-Indurain-se-dopaba.html

    Yo creo que García si se retiró es porque ya no tenía influencia y empezo a quedar como un figuron, y si el criticaba el jiji jajaja de algunos periodistas actuales con los deportistas, habría que recordarle a el lo suyo con Roberto Carlos.
    Dvd, te acompaño en el sentimiento…

  • Estuve a punto de mencionar lo de Indurain. Desde que se bajó de la bicicleta en medio de una etapa y sin razón aparente pensé que era por temor a un control, aunque esto forma parte de convicciones personales nada más.

    Gracias por el pésame, amigo.

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