Radio

El normal paso de profesionales de un medio a otro

No entiendo que la Cadena SER se rasque ahora las vestiduras (mucho menos que amenace con los tribunales) porque unos profesionales hasta ahora ligados a su empresa hayan anunciado su paso a la COPE. Primero porque la libre circulación de profesionales no ha sido limitada últimamente, que se sepa. Es algo que ha sucedido en numerosas ocasiones anteriores, incluso entre estas dos mismas empresas. Pero nunca antes se produjo una reacción tan virulenta, hasta el punto de que en una nota informativa (es un archivo PDF) la Cadena SER acusa de competencia desleal a la COPE, entre otras lindezas.

Quizá muchos no recuerden lo que sucedió a principios de los ochenta. Seguramente ni lo conocen algunos de los actuales gestores de la SER, como Daniel Anido. Entonces, la actual radio de los obispos estaba fragmentada y en manos de niveles inferiores de la jerarquía eclesiástica. Casi nadie escuchaba sus emisiones, lo cual fue corregido con una masiva contratación de profesionales de otros medios. ¿De dónde procedía la mayoría? Como cabía esperar, de la SER. Entre otras cosas porque era, y sigue siendo, la más escuchada de España. Entonces aún más porque solo había dos grandes cadenas generalistas que se pudieran escuchar en todo el país, y solo esta era privada (aunque no completamente, ya que el estado aún conservaba el 25 por ciento de su accionariado y un consejero). Entonces llegaron a la COPE animadores como Joaquín Prat, de perfil muy semejante a Pepe Domingo Castaño. También es cierto que algunos venían de otras radios, como el caso de Luis del Olmo.

No menciono este precedente con ánimo de hacer una comparación, porque son casos bien distintos. Diría que entonces se podría haber acusado con más fundamento a esa cadena radiofónica de competencia desleal por la contratación masiva de profesionales de un mismo medio competidor. Lo mismo que en el nacimiento de Antena 3 de radio, donde incluso su Director General y Consejero Delegado, Manuel Martín Ferrand, procedía de la SER. Cada caso es un mundo, pero este último tiene en común con el desembarco de Paco González y su equipo en la COPE el hecho de que su cabeza visible también en este caso ha sido despedido de la SER (como entonces José María García). Entonces, ¿de qué se quejan?

Si no hubieran despedido a Paco González nada de esto habría sucedido. A consecuencia de esa decisión, el profesional despedido ha negociado su incorporación a otra cadena radiofónica (con inteligencia eligió la única que puede plantarle cara a la SER, por postes y difusión), ofreciendo después a buena parte de su equipo que se vayan con él y puedan seguir haciendo lo que hacían, solo que cambiando de empresa. Nada de particular.

Cierto que el roto provocado en la SER es muy importante. Particularmente a su equipo de deportes, aunque también en otros niveles. En el paquete se van tres grandes técnicos (dos de ellos llegaron a la SER desde Antena 3 de radio hace casi veinte años), posiblemente los mejores de España. Esto hace daño igualmente a la cadena radiofónica del grupo PRISA. Pero las cosas son así, y ninguna decisión empresarial queda sin consecuencias. El despido de González no podía quedarse en un hecho aislado.

Mario Tascón (@mtascon) alertaba ayer en su twitter sobre las denuncias de un medio a otro por quitarle algunos de sus activos humanos. En su caso se marchó de Unedisa (entonces Unidad Editorial, editora del diario El Mundo) a Prisacom (responsable de los medios de PRISA en Internet), y se llevó consigo a algunos compañeros. Pedro Jota perdió entonces el juicio. Quiero decir que la sentencia le fue desfavorable, aunque realmente ya había perdido el juicio al llevar a los tribunales el paso de unos profesionales de un medio a otro.

Punto aparte merecen algunas consideraciones de la nota de la SER, como que falte a la verdad afirmando que solo se han ido 20 profesionales (de una redacción con 200 no es mal porcentaje tampoco) cuando la cuenta ayer iba por los 43. Está claro que algunos no tienen un contrato directamente con la empresa, entre otras cosas porque son colaboradores, pero aún así su abandono puede hacer más daño que el de un redactor. Y risa produce que se diga que algunos son becarios. ¡Por favor!

Aunque en el fondo lo que más me llama la atención es la incongruencia del planteamiento. A saber, dice la nota de la SER que son pocos, intentando minimizar el impacto sobre su empresa de los abandonos. También dice que a muchos de ellos tenían previsto despedirles. Pero concluye que la COPE les hace competencia desleal y lo van a denunciar. ¿Pero no eran pocos y les iban a despedir? Al final tendrán que agradecer al competidor que les haya ahorrado las indemnizaciones.

Ahora lo que se lleva es despedir gente e intentar desprestigiarla después, como ha hecho la COPE con José Antonio Abellán, víctima del desembarco del equipo de Carrusel. Y es que en todas partes cuecen habas.

Aunque no sea necesaria la aclaración, tengo interés en señalar que simpatizo mucho más con la SER que con la COPE, por motivos tanto sentimentales como ideológicos. Aún así, esta es mi visión de un asunto que lleva todo el verano concentrando la atención de los medios. Los que se han marchado tanto como los que se quedan son grandes profesionales, y la SER sabrá superar este trago como hizo con otros anteriores de naturaleza similar. Personalmente le deseo lo mejor a Paco González en su nueva (y obligada, no lo olvidemos) aventura.

David Cano es creador y editor de laGatera, fundador e impulsor de Atomible, autor del blog El Gato encerrado en telecinco.es, además de colaborar en el programa MorninGlory en Radioset y BeMad. Realiza labores de analista de social media y bloguero freelance.

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