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20 razones por las que te debes considerar un gurú del socialmedia

  Por      5 Oct 2013

Gurú

Te puedes considerar un buen aspirante a gurú de las redes sociales en el caso de que te identifiques con al menos 10 de las 20 situaciones siguientes

Pasarás por ser gurú de las redes sociales cuando superes las 18, y lo serás completa e incuestionablemente si te cuadran todas. Empecemos. Eres un gurú si

1. Compruebas tu puntuación en Klout cada día.

Con un plus de excelencia si tienes una ficha de Klout en tu Passbook, y minipunto extra si el Klout de tus amigos te sirve para saber si te convienen o no.

Comida

2. Pides de vez en cuando a tus compañeros de trabajo y amigos que hagan “me gusta” en una nueva página de Facebook.

Para llegar pronto a los 25 y poderle poner la vanity URL (dirección corta).

3. Cuando vas a un restaurante bueno te hace más ilusión tomar fotos de los platos que comer lo que contienen.

Si vas con un gurú y empiezas a engullir antes de dejarle tomar la foto de tu plato le has estropeado la comida y no podrá evitar odiarte un poco.

comidainstagram

4. Te cuesta explicar en qué consiste tu trabajo a amigos y familiares más cercanos.

Con los lejanos desististe hace mucho tiempo. También vacilas en la respuesta cuando te lo preguntan al renovar tu carnet de conducir o completando cualquier otro trámite.

5. Has incorporado a tu vocabulario más habitual palabras como “engagement”, “reshare”, “compromiso” o “alcance”.

Por no hablar de expresiones de dudosa interpretación, como “personas hablando de esto” o “me gusta orgánicos”. Otros más extendidos, como “hashtag” o “trending topic”, no puntuan.

6. Conociste a la mayoría de tus amigos en una red social.

Puntúa al 50% si estamos hablando de la era pre-socialmedia, es decir, foros, blogs o incluso antiguallas como los newsgroup de Usenet o el viejo chat de IRC.

IRC

7. Utilizas hashtags en el WhatsApp o escribiendo correos electrónicos.

Es el paso previo a comprimir tu universo de relaciones sociales en discursos de 140 caracteres.

8. Te precipitas a crear tu cuenta cada vez que ves aparecer una nueva red social.

No hay que perder la oportunidad de ser pionero. No se es un influencer sin haber sido antes pionero.

9. Te sorprendes a ti mismo tuiteando con una mano mientras comes con la otra.

Aunque casi cada día te pongas a ti mismo reglas que no demuestras predisposición para cumplir, como no revisar tu timeline hasta después de desayunar o dejar de responder al correo electrónico a partir de la hora de cenar.

Comer y tuitear

10. Uno de los mejores momentos de tu vida fue cuando te retuiteó Risto Mejide.

Podría valer Kiko Rivera, pero ni de coña.

11. Y entre los peores se cuentan las caídas de Twitter durante horas.

Lo que vendría a ser como el peor día en la vida de Enjuto Mojamuto (se quedó sin ADSL).

Twitter caído

12. En tu Instagram no faltan fotos con celebridades.

Aparte de comida (ya tratado en otro punto) y alguna bonita vista de una playa en la que asoman tus propias piernas.

Piernacas

13. Te han invitado a compartir tu sabiduría en alguna mesa redonda o similar.

También vale haber sido firma invitada en un blog, pero no podemos admitir conferencias en universidades siempre que sea el propio conferenciante quien organice el acto y pague el alquiler de la sala. Puntúa negativo que solo hayan asistido amigos y familiares.

Conferencia

14. Aunque lo hayas criticado en otros, tú también has empezado alguna publicación en Facebook poniendo “Haz me gusta si…”

La variable en Twitter es hacer una cutre encuesta interesada ofreciendo hacer RT o FAV, pero mejor será no hacer ni un solo comentarlo sobre esto.

15. Te enojas de verdad cuando ves a alguien retuiteando halagos de forma sistemática.

Aunque tan torpe o más es solo retuitear o responder insultos, haciendo oídos sordos a una de las recomendaciones más clásicas desde los comienzos de Internet: no des de comer al troll.

16. No has dejado de hacer #FF ni un solo viernes.

Antes preferirías perder el brazo izquierdo. Si bien, a veces piensas que ya no te quedan amigos a los que mencionar. ¡Ni casi enemigos!

17. Guardas con orgullo la captura de pantalla de una vez que metió la pata la competencia.

Vale casi cualquier cosa. Desde la recurrente falta de ortografía a un pésame macabro, pasando por el típico elogio patrocinado de un teléfono Samsung tuiteado desde un iPhone.

18. No hay casi nada que no fueras capaz de compartir en redes sociales.

Pueda interesar o no a alguien.

19. Tu mantra es: Eres lo que tuiteas.

Mucho más cool que “Dime a quien retuiteas y te diré quién eres”, o “Quien a buen influencer se arrima buena sombra le cobija”.

20. Has dejado de darle importancia a haber sido considerado “influencer”, “prescriptor” o “conector”.

Porque a lo que realmente aspiras calladamente es a ser un auténtico gurú.

David Cano es creador y editor de laGatera, fundador e impulsor de Atomible, autor de los blogs El Gato encerrado y Desde el palafito, además de colaborar en el programa de radio MorninGlory en Radioset. Realiza labores de analista de social media y bloguero freelance.

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